Los días en el ferry fueron un poco largos. Sin nada que hacer, Shaun se sentía como muerto.
A las 22:30 del cuarto día de navegación (uno más de lo esperado), el ferry Gran Teselio atracó en uno de los cinco puertos de ciudad Porcelana. La ciudad era, en una palabra, enorme. Los rascacielos, las antenas, torres... Y eso sólo era una pequeña parte de la ciudad.
En el puerto se aglomeraba la gente que buscaba a sus conocidos. Shaun buscaba con insistencia a su amigo Jake. Pero había demasiada gente como para reconocer un rostro.
Cuando bajó del barco y llegó a tierra, la multitud lo agobió a primera vista. Era claustrofóbico y no le gustaba estar en aquella multitud.
Tras unos diez minutos de agobio, salió de la multitud y se acerco al Centro Pokémon. Se quedó en la entrada con sus Pokémon para esperar a Jake. Conociéndolo, tardaría otros diez minutos en llegar. Mientras, Shaun sacó su PokeGear y buscó en la lista de contactos a Laika. Cuando la encontró, la llamó sin perder el tiempo. Seguro que estaba en su ordenador conectada hablando con alguna amiga o terminando algún informe.
-¿Laika?... Soy yo, Shaun... Sí, ya estoy en Teselia... ¿En qué ciudad? Ciudad Porcelana, creo que se llamaba... ¿Vives aquí? Oh, estupendo. Nos vemos mañana pues... Sí, te mandan recuerdos, los muy dormilones... Muy bien, buenas noches, cariño.
Cuando Shaun colgó, una voz lo llamaba a gritos desde la otras punta de la calle. Era Jake.
-¡Shaun! ¡Cuánto tiempo, maldita sea! -dijo, mientras lo abrazaba amistosamente.
-¡Sí! -respondió Shaun-. Desde la asignación a las Operaciones Especiales ¿no?
-Sí, creo que sí -miró a Shaun de arriba a abajo-. Estas hecho un desastre. Ven a mi apartamento y descansa un poco. Con lo poco que te gustan los barcos debes de estar fatal. ¿Cómo eran los camarotes?
-Como ratoneras -dijo Shaun-. Y además, el vértigo. No estoy hecho para esto.
-Anda vamos. Te tienes que morir de ganas de ver a Laika. Vivimos en el mismo apartamento. Por los gastos y tal. Nos estamos para derrochar. Hay sitio para los Pokémon, no te preocupes.
Mientras andaban, Shaun observaba la altura de los edificios y los nombres de las calles. Edificios de empresas, casas, la famosa galería de arte...incluso pasaron por el Gimnasio. Shaun sólo pensaba en dormir en una cama decente y ver otra vez a Laika...
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