Tras unos quince minutos andando, llegaron al piso de Jake. Estaba en un edificio cerca de la Universidad. El piso estaba en un cuarto.
Shaun estaba muerto de sueño. No había podido dormir bien en los tres días de ferry. No solo por el vaivén del barco, también por unas extrañas pesadillas que lo azotaban.
El invierno estaba cerrándose y hacía un frío cortante. Shaun había metido mucha ropa de abrigo en su equipaje. Ya le advirtieron de lo frío que llegaba a ser el invierno en Teselia. La Zona Desierto estaba cerca de Ciudad Mayólica, centro del divertimento y la fiestas. En verano hacía calor y las temperaturas eran agradables en invierno. Pero las noches eran muy frías.
Shaun y Jake subieron al piso en ascensor. Jake abrió la puerta del cuarto A y entraron. Nada más entrar se veía el salón, con un sofá pegado a la pared. Delante había un mesa un poco baja y, delante de la mesa, una televisión. No era de última generación pero era bastante moderna.
-Ven por aquí, Shaun. -dijo Jake-. Hay alguien esperándote.
Shaun siguió a Jake por el pasillo. Llegaron a una de las habitaciones que tenía la puerta abierta. Era la habitación de Laika. Ella estaba sentada con las piernas cruzadas en su silla, mirando al ordenador con unos cascos puestos. Mientras mantenía una conversación con una amiga, estaba revisando los datos de la misión en Teselia. Ella era y siempre fue multitarea. Shaun se acercó silenciosamente. Tenía planeada una broma.
-¡GENGAR! -gritó Shaun
Laika se giró dando un pequeño grito. Al darse cuenta de que era Shaun se abrazó a él y, después, le dio un pescozón.
-Idiota -le dijo mientras se separaba de sus brazos-. Jo, que susto me has dado.
-En el fondo te ha gustado -respondió Shaun en tono meloso.
Jake, Luxray y Ninetales se miraron mutuamente. Entonces Jake se puso en medio de ellos y se dirigió al ordenador.
-Bueno chicos, vamos al lío...
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