Cuando la música cesó y solo quedó un hombre tocando una pequeña lira, toda la gente se fijó en Whine. Su barba blanca se remarcaba con el fuego de las antorchas. Whine se levantó de su asiento, abrió los brazos abarcando a todo el público y dijo:
-¡Os voy a contar historias sobre magia, elfos, enanos, y otras criaturas mágicas extrañas, abominables e interesantes! -bajó los brazos y continuó, con un tono de voz más bajo, casi susurrando–. Pero la historia se centra en unos hombres tan honorables como poderosos que vivieron en esta tierra. Los conocidos como... los... Invocadores...
Algunas personas se removieron, incómodas, otras, esbozaron unas pequeñas sonrisas, y otras no hacían ninguna mueca, atentos a lo que Whine iba a decir a continuación.
Whine se sentó y habló, por fin:
-Hace mucho, mucho tiempo, los enanos, los elfos, y los enanos, se enfrentaban por el control de estas tierras. Los elfos querían el pronto fin de la guerra, ya que tanto caos, destruía su tan amada naturaleza –se calló un momento para que sus palabras interesaran a la gente-. Un elfo, conocido como Wölftar, tuvo una idea. Se vinculó mágicamente a los animales y a las plantas para poder llamarlos, “invocarlos”, cuando necesitara ayuda. Así, nacieron los Invocadores. Esta cultura se difundió pronto entre los humanos y los enanos y se firmó la paz entre las razas. Wölftar fue el primer rey en gobernar la nación. Cuando el murió, los elfos ya habían obtenido la inmortalidad, ya que la magia fluía por sus venas, así que los elfos no podían ser elegidos reyes. Los elfos aceptaron esto, ya que “no soportaban tener a tantas vidas bajo su control”- para sorpresa de Wölftar, estas palabras las dijo como si fuera un reproducción de palabras literales, como si Whine las hubiera escuchado en persona-. Pero ellos no eran los únicos inmortales. Con el paso del tiempo, la gente se dio cuenta de que, gracias a la magia, los Invocadores también eran inmortales, aparte de saber usar hechizos y conjuros. Al cabo de los años, se prohibió que nadie se erigiera como rey de todas las razas, así que cada raza tenía su propio rey. Pero el poder corrompe...
>>Los Invocadores tenían un vínculo con toda la Naturaleza, pero, todos tenían un vínculo más fuerte con algún animal, aunque los Invocadores fueran especializados en plantas. Si este animal moría, el Invocador perdía parte de sus poderes y se sumía en la tristeza y la locura. Pocos Invocadores han sobrevivido sin sus compañeros. Entre ellos, nuestro rey.
Con esa frase, todo el mundo se removió en sus asientos o se movieron intranquilos si estaban de pie. Wölftar sintió un escalofrío.
-Oxdrën, nuestro rey, era un Invocador poderoso y respetado hasta que su compañero murió en batalla. Se auto proclamó rey, y dirigió el país con puño de hierro, llevando a este a la decadencia, la guerra y la muerte. Muchos han intentado derrocarlo. Ninguno lo ha conseguido. Esta es la historia de un rey tan poderoso, como loco.
¡Ya está! :D
ResponderEliminarAhora, a lo que iba:
Me gusta esta historia, pero me gustaría más sin sacaras más jugo de ella. Espero otras historias que tengan que ver con el rey Oxdrën. Me he quedado con ganas de más, y eso es bueno.
La historia se corta en este punto por una cosa que subiré más adelante. La siguiente entrada va en breve
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