Hoy, día de clásico, he podido seguir perfectamente el partido vía Twitter sin tener que encender ni mi televisión ni la radio. Aquí es cuando me he dado cuenta del poder que tienen las redes sociales hoy en día.
Facebook y Twitter, son ,sin duda, las dos redes sociales con más influencia en, yo diría, todo el mundo. La información pasa de unos pocos a miles de personas en cuestión de minutos. Los "retweets", citas o las tendencias hacen que los datos vuelen a velocidad de crucero por la red, provocando que la gente se entere de todo en cuestión de segundos.
A pesar de que nací en esta generación y la tecnología no debería abrumarme demasiado, esto es lo que más me deja anonadado. La complejidad de Internet. Algo que tú escribes un día en tu casa puede llegar a ser tema de conversación nacional o mundial. Incluso esta entrada viajará a través de toda la red, para actualizarse en los ordenadores de todo el mundo.
Se que lo digo como si nunca hubiera tocado uno de estos chismes, pero hay cosas que me dejan pillado y no puedo descubrir como narices funcionan. Simplemente las miro, intentado deducir como hacen para funcionar. Y cuando deduzco algo, viene otra hipótesis a dejarme sin argumentos
En estos últimos años la tecnología ha avanzado a pasos de gigantes. Supongo que llegará el día que, sin necesidad de pantallas, estemos automáticamente conectados con aparatos como visores o gafas, parecidas a las de las películas futuristas.
En fin, con mis divagaciones ocasionales, os dejo mi querida marabunta. Os espero aquí, todos los días a horas distintas. Buenas noches.
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